Fotógrafa y retocadora.
En lo personal: Cariñosa, sentimental y familiar.
En lo profesional: Mente inquieta, perfeccionista y resolutiva.
He conectado con los niños desde que yo era una niña, con 10 añitos ya cuidaba de mis vecinos.
También era esa niña que le robaba la cámara a sus padres y hacía fotos de cualquier cosa.
Me encanta ver dormir a mis gatitas, aunque también hacerles rabiar.
Soy casera, de juegos de mesa, pizza, peli y manta.
Tengo miedo a varias cosas, entre ellas a emprender. Pero una vez leí que lo mejor está al otro lado del miedo, y aquí estoy, descubriendo un millón de colores nuevos.
Con apenas 15 años me adueñé de la cámara réflex de mi padre y pedí apuntarme a un curso de fotografía.
Seguía a varios fotógrafos por una de las RRSS del momento y dije: »Yo quiero hacer eso».
Cuando llegó el momento de elegir que estudiar lo tuve claro. Lo único qué me llenaba era seguir aprendiendo fotografía.
No tenía plan B, y sigo sin tenerlo. La fotografía y el retoque fotográfico siguen siendo mi día a día.
Acabé el graduado en fotografía y desde entonces he estado cursando diferentes másteres de retoque publicitario, de belleza y de fotomontajes.
Me he formado y especializado en fotografía infantil y familiar.
Ser fotógrafa es un aprendizaje constante.